lunes, 10 de abril de 2017
Gracias
Apenas te he visto en 5 ocasiones o así pero hoy te quiero dar las gracias por tantas cosas.
No voy a hablar de las dificultades ni de los momentos malos, No voy a decir que es fácil, que todo es un regalo porque las cosas a cierta distancia si que son fáciles de adjetivar.
Hoy sencillamente te voy a dar unas gracias de corazón y lo más grande que sé.
Te conozco gracias a los que te rodean, que no es poco y que me hace conocerte bien.
Gracias porque aprender a conocerte así es también aprender a conocerme a mí, a conocer mis debilidades y mis grandezas, a que nada tiene límite si no es el límite que nosotros queramos ponerle.
Contigo he aprendido a aprehender la vida con fuerza y disfrutar cada segundo regalado.
He aprendido a que nadie sabe nada porque no hay que saber, no es importante, lo importante es sentir.
Gracias.
Gracias por esa verdad que has posado en los ojos de los que te rodean, de los que te quieren y ven en tí lo especial que eres.
Gracias por la bondad con que iluminas las sonrisas de los que aprendieron a sonreir sonriéndote y iluminan mi vida.
Gracias por el corage de vida con que armas a los tuyos y en el que yo encuentro cuando me siento débil. refugio.
Gracias por ir regalando esas gafas tan mágicas con la que ver el día a día, y que esa persona que tanto te debe me presta en cada mirada y que me hace ser mas completo, mas humano.
Gracias por dejar que hoy te vea mas protagonista de todo que lo que jamás hubiera imaginado.
Gracias Marta.
Y a vosotros dejadme que os grite ¡Que suerte tenéis! aún con las grandes, grandes dificultades porque que es una suerte de vida, aún no entendiéndose en muchas ocasiones, me lo enseñais vosotros cada día.
Que suerte, Elena, que suerte Jose María, que suerte Jose, que mi suerte mi amor, Eva.
Y que suerte la mía poder sentirlo y sentir en mí esa suerte.
martes, 14 de marzo de 2017
Encontrar La música amando la Trama y no el desenlace
¿Cuánto tiempo pasamos sordos voluntarios buscando un soñado desenlace en una trama que no vivimos, que no amamos?
¿Cuánto tiempo desechando esa música que nos saca una sonrisa cada vez que la escuchamos o que nos hace movernos como el mejor bailarín de la historia?
Estamos malacostumbrados a que todo tenga que ser un anuncio, con nosotros de actores, con una música impuesta por la moda o por la historia o por la sociedad que nos rodea , una trama escrita que casi ni entendemos y un desenlace que alguien escribió para nosotros.
Y así nos pasamos la vida como los protagonistas de Seis personajes en busca de Autor.
Que diferencia cuando el desenlace se va formando en el amor a la trama, en cada instante, en cada nota de música no buscada que tus pasos lentos forman con esa compañera o compañero.
Como dice Jorge Drexler: Amar la Trama más que el Desenlace.
Cuando las miradas no se buscan sino que se encuentran porque abres tus ojos a cada encuentro, el destello no es una opción es un hecho.
Cuando tu oído está abierto a escuchar la vida sin pretensión alguna más que acariciarla, la música en unos labios, en unos rizos, en unas manos o en una nuca se posa cruzando a tu acera y formando tu desenlace.
Cada uno compone su música, y en muchas ocasiones queriendo escoger otras notas, ni sabe escuchar la gran canción que ha creado.
Otras veces el miedo a no saber bailar al son de esas notas creadas nos atenaza y tapamos nuestros oídos adaptándolos a las que crearon para nosotros.
Así, amarramos nuestros pies no se vayan a inventar pasos políticamente incorrectos.
Así, también amordazamos nuestra boca para no expresar lo que sentimos
Así, vivimos las vidas de otros, y nunca la nuestra, las nuestras.
Hasta que un día, por sorpresa, en un descuido, la música que sin saber hemos ido creando nos libera de todas esas cuerdas y mordazas de miedos y nos saca a bailar sin preguntarnos si queremos o nos atrevemos, porque sabe la respuesta que le daríamos...
Ese día tus pasos encuentran compañeros de baile y no piensan ni por un segundo que la música se pueda acabar porque no importa, porque ellos compondrán otra música que vivir...
https://youtu.be/QgZBKNdo8gs
lunes, 6 de marzo de 2017
Encontrar tu compañer@
Una compañer@ es aquel/a que comparte tus ilusiones, tus miedos, tus metas, tus sonrisas contigo. La o el que sabe lo que sientes con solo una mirada o una palabra, y se hace uno/a contigo. La o el que sabe sacar lo bueno de las cosas con las que con tu disfrutas, disfrutando el o ella también. La o el que las horas transforma en su segundos encadenando risa tras risa o mirada tras mirada. La o el que deseas y sabes que construirás el resto de tu vida viviendo cada paso en el presente. Con la o el que sientes que cada segundo lejos es una eternidad. Es aquel o aquella con la o el que aprendes a vivir, a sentir.. a o a el que no ocultas secretos porque tus labios escriben lo que el corazón bombea, la o el que sabes que el camino dónde la o lo encontraste fue el camino que siempre soñaste. Así es mi compañera, Eva, Gracias por todo
domingo, 26 de febrero de 2017
Encontrar en cada Segundo Un tesoro
Encontrar en cada segundo un tesoro.
Si cada segundo que vives lo ves como el hallazgo de un gran nuevo tesoro, tu vida se convierte en una aventura interminable, en una historia interminable.
Ojo, las aventuras no son todo alegría y diversión, también son sabiduría y aprendizaje.
Aprendizaje de que cada escalón es un nuevo trampolín, aprendizaje de que las pequeñas metas son solo parte de otras aún mayores, aprendizaje de que quien tienes delante o a tu lado es una fuente de sabiduría si hallas con amor y entusiasmo el afluente, aprendizaje de que es más fácil aprender abriéndote a cada palabra, a cada gesto, que creyendo saber que eres el profesor y no el aprendiz de la vida.
La sabiduría está en no saber nada pero querer saberlo todo. La sabiduría es no tener límites ni doctrinas más que la vida y el día a día.
Levántate sabiendo que cada segundo es una oportunidad, pero sin pretender llegar al día, al segundo o a la hora siguiente sin haber vivido en el que estás.
Desayuna como si no hubiera un mañana.
Enamórate cada instante de esa persona.
No dudes de tí ni de tus dudas.
Aprende a decirte las cosas a la cara, por muy duras que sean, sabiendo que todo es una oportunidad para sentir la vida.
Si algo te hace daño, transformarlo.
Ama como nunca lo hayas hecho,
Vive.
Gracias por hacer todo esto posible mi compañera.
Si cada segundo que vives lo ves como el hallazgo de un gran nuevo tesoro, tu vida se convierte en una aventura interminable, en una historia interminable.
Ojo, las aventuras no son todo alegría y diversión, también son sabiduría y aprendizaje.
Aprendizaje de que cada escalón es un nuevo trampolín, aprendizaje de que las pequeñas metas son solo parte de otras aún mayores, aprendizaje de que quien tienes delante o a tu lado es una fuente de sabiduría si hallas con amor y entusiasmo el afluente, aprendizaje de que es más fácil aprender abriéndote a cada palabra, a cada gesto, que creyendo saber que eres el profesor y no el aprendiz de la vida.
La sabiduría está en no saber nada pero querer saberlo todo. La sabiduría es no tener límites ni doctrinas más que la vida y el día a día.
Levántate sabiendo que cada segundo es una oportunidad, pero sin pretender llegar al día, al segundo o a la hora siguiente sin haber vivido en el que estás.
Desayuna como si no hubiera un mañana.
Enamórate cada instante de esa persona.
No dudes de tí ni de tus dudas.
Aprende a decirte las cosas a la cara, por muy duras que sean, sabiendo que todo es una oportunidad para sentir la vida.
Si algo te hace daño, transformarlo.
Ama como nunca lo hayas hecho,
Vive.
Gracias por hacer todo esto posible mi compañera.
viernes, 16 de diciembre de 2016
El unicornio azul
Hace un par de semanas, escuchando a Antonio Amoedo y a Joaquín Calderón en el concierto homenaje al 70 cumpleaños de Silvio Rodriguez, comenzó a sonar Mi unicornio azul, y entonces te hiciste rostro cuando apenas llevabas días sin tu disfraz de humano, abandonado a la tristeza, a el llanto, al desconsuelo..
Entonces, lo descubrí, si, ya se que algunos dirán que la memoria nunca muere, y les doy la razón, pero se es débil y también debemos permitírnoslo para luego cabalgar triunfante en la esperanza.
Para mí fue un golpe duro, como cuando te arrancan una manta en mitad del frío, aún sabiendo que me dejaste un ejemplo, como a el mundo entero, aún sabiendo que crecí en ideales siguiendo tu camino, bajando contigo de la sierra...
Pero aquella noche, en aquella canción te vi y lo comprendí todo.
No recuerdo bien si fue con trece o catorce años cuando escuche por primera vez hablar de de ese ejercito de unicornios....
Si recuerdo que fue en voz de mi padrino, que aún en la lejanía del hogar de aquellos unicornios, militaba en el mismo gran ejercito, que siempre traía a casa para regalarnos camisetas donde ellos aparecían.
Ellos, los unicornios mas grandes, lo de colores mas bellos.
Y allí, tú, entre ellos, por ellos, comandándolos con la firmeza del creer en lo que se hace y por lo que se hace y a la vez repartiéndoles igualdad en la construcción de la esperanza.
Pasaron los años hasta que, aún también en distancia, entre a formar parte de ese ejercito de unicornios. Un día señalado en mi calendario.
Unicornios barbudos, con tabaco por cuernos de añil.
Unicornios de mil colores, verdes de esperanza y de bosque, marrones de madre tierra, rojos de la sangre que palpita y azul, tu azul repleto de el resto, de los miles.
Mi unicornio azul, nuestro unicornio azul...
Fidel, nuestro Fidel, el unicornio azul de la esperanza en el hombre.....
Gracias...
Entonces, lo descubrí, si, ya se que algunos dirán que la memoria nunca muere, y les doy la razón, pero se es débil y también debemos permitírnoslo para luego cabalgar triunfante en la esperanza.
Para mí fue un golpe duro, como cuando te arrancan una manta en mitad del frío, aún sabiendo que me dejaste un ejemplo, como a el mundo entero, aún sabiendo que crecí en ideales siguiendo tu camino, bajando contigo de la sierra...
Pero aquella noche, en aquella canción te vi y lo comprendí todo.
No recuerdo bien si fue con trece o catorce años cuando escuche por primera vez hablar de de ese ejercito de unicornios....
Si recuerdo que fue en voz de mi padrino, que aún en la lejanía del hogar de aquellos unicornios, militaba en el mismo gran ejercito, que siempre traía a casa para regalarnos camisetas donde ellos aparecían.
Ellos, los unicornios mas grandes, lo de colores mas bellos.
Y allí, tú, entre ellos, por ellos, comandándolos con la firmeza del creer en lo que se hace y por lo que se hace y a la vez repartiéndoles igualdad en la construcción de la esperanza.
Pasaron los años hasta que, aún también en distancia, entre a formar parte de ese ejercito de unicornios. Un día señalado en mi calendario.
Unicornios barbudos, con tabaco por cuernos de añil.
Unicornios de mil colores, verdes de esperanza y de bosque, marrones de madre tierra, rojos de la sangre que palpita y azul, tu azul repleto de el resto, de los miles.
Mi unicornio azul, nuestro unicornio azul...
Fidel, nuestro Fidel, el unicornio azul de la esperanza en el hombre.....
Gracias...
Un gran todo de pequeñas partes
Si no aprendemos que las cosas grandes están compuestas por muchas pequeñas partes, no aprenderemos nunca a disfrutar de las grandes cosas de la vida.
Este año que hoy suma un año y dos meses ha estado lleno de pequeñas cosas, pequeñas cosas que han conformado un futuro en presente muy grande.
Crecer convirtiendo los miedos en oportunidades, descubriendo que cuando se crece entre dos, se crece más, no se aprende en dos días...
Disfrutar de cada segundo vivido, de cada caricia, de cada abrazo fuerte en el que sientes cada hueso de tu cuerpo y el suyo, de cada beso.
Adentrarte poco a poco en el mundo de la otra persona, ver y sentir que ha ido sembrando en todo el que se ha encorado con ella, esperanza, sinceridad, lucha, vida...
Encontrar tus propias esperanzas que en algún momento se adormecieron, en la esperanza común de uno en dos.
Un año y dos meses construyendo futuro en un presente infinito, uniendo las pequeñas cosas de un gran universo.
Este año que hoy suma un año y dos meses ha estado lleno de pequeñas cosas, pequeñas cosas que han conformado un futuro en presente muy grande.
Crecer convirtiendo los miedos en oportunidades, descubriendo que cuando se crece entre dos, se crece más, no se aprende en dos días...
Disfrutar de cada segundo vivido, de cada caricia, de cada abrazo fuerte en el que sientes cada hueso de tu cuerpo y el suyo, de cada beso.
Adentrarte poco a poco en el mundo de la otra persona, ver y sentir que ha ido sembrando en todo el que se ha encorado con ella, esperanza, sinceridad, lucha, vida...
Encontrar tus propias esperanzas que en algún momento se adormecieron, en la esperanza común de uno en dos.
Un año y dos meses construyendo futuro en un presente infinito, uniendo las pequeñas cosas de un gran universo.
domingo, 18 de septiembre de 2016
CONSTRUIR DESDE LO PEQUEÑO
Iba a comenzar esta entrada con números, iba a contar las horas, los minutos y hasta los segundos que sumaban esos quince días que eran ladrillos de futuro.
Pero no, prefiero las palabras...
Muchas veces hemos escuchado eso de: "Una casa no se construye por el tejado". las mismas veces que nos empeñamos en llevarle la contraria a algo tan obvio.
La casa de la que os hablaré no es la casa que por definición podríamos leer si buscamos la palabra en un diccionario , esta casa es donde uno se siente renacer cuando el frío no se sofoca con un abrigo y cuando la calor que quema no solo es la del Lorenzo, esta casa es futuro lleno de presente construido y por construir.
Y eso es lo que os quiero contar, la construcción en quince días de una habitación de esa casa, la convivencia.
Algunos creen que lo importante de una casa es que los acabados sean de materiales caros y muy ostentosos, yo, en cambio, creo que sin unos buenos cimientos construidos en lo pequeño la casa tarde o temprano se caerá.
Como no podía ser de otra manera, esos quince días comienzan en lo pequeño.
Un autobús y cerca de doce horas por delante que fueran elegidas y transformadas.
Doce horas que en otro transporte hubieran sido muchas menos, en un transporte que no hubiéramos podido coger..
Pero como dice alguien por ahí, somos disfrutones y hasta de doce horas supimos disfrutar para llegar a nuestro destino.
Al llegar, una casa, esta si, por definición, ofrecida y con las puertas abiertas de par en par.
Primeros días de risas y la inocencia de un niño iluminándolo todo.
A veces surge una piedra de la nada y eso fue lo que ocurrió, algunas de las puertas de esa casa se cerraron.
Que importante es saberse en esos momentos dos y uno a la vez para encontrar ventanas donde respirar y así redescubrir cuantos valores se comparten, y que son muchos.
De vuelta, tras una semana de descanso, y mucho, mucho aprendido..
A seguir aprovechando oportunidades y a seguir creándolas.
Amigos, sierra, playa...
Cuando uno crece en lo pequeño, que bien saben los pasos dados y vividos.
Quince días para soñar que el futuro es presente vivido y que mi casa eres tú y nuestros días y nuestra risa.
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